PHOTOGRAPHY CLUB

© BELÉN DE BENITO

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EL CUARTO OSCURO

© BELÉN DE BENITO

La persona que revelaba las fotografías en el cuarto oscuro debía trabajar a tientas en absoluta oscuridad. Así, a tientas, y en la oscuridad,  he vuelto a mi origen. He vuelto a mi niñez. A mis siete años. Cuando mis pequeñas manos agarraron una cámara por primera vez. La edad de la inocencia, de la valentía más salvaje, de los miedos más atemorizantes.

La persona que revelaba las fotografías en el cuarto oscuro debía trabajar a tientas en absoluta oscuridad. Así, a tientas, y en la oscuridad,  he vuelto a mi origen. He vuelto a mi niñez. A mis siete años. Cuando mis pequeñas manos agarraron una cámara por primera vez. La edad de la inocencia, de la valentía más salvaje, de los miedos más atemorizantes.

La persona que revelaba las fotografías en el cuarto oscuro debía trabajar a tientas en absoluta oscuridad. Así, a tientas, y en la oscuridad,  he vuelto a mi origen. He vuelto a mi niñez. A mis siete años. Cuando mis pequeñas manos agarraron una cámara por primera vez. La edad de la inocencia, de la valentía más salvaje, de los miedos más atemorizantes.

La persona que revelaba las fotografías en el cuarto oscuro debía trabajar a tientas en absoluta oscuridad. Así, a tientas, y en la oscuridad,  he vuelto a mi origen. He vuelto a mi niñez. A mis siete años. Cuando mis pequeñas manos agarraron una cámara por primera vez. La edad de la inocencia, de la valentía más salvaje, de los miedos más atemorizantes.